— La Habana · circa 1960
El oficioque cruzóel mar.
El abuelo Levys abrió sus primeras tijeras en una barbería de La Habana. Aprendió el oficio con la disciplina de otra época: la navaja afilada cada mañana, el espejo siempre limpio, el cliente siempre primero.
“Un barbero honesto no necesita hablar. Sus manos hablan por él.”







